HENRY PREZA
henrypreza@gmail.com
Una de las dificultades que algunas parejas suelen pasar es la de sentir que el amor ya se acabó, que todo se terminó, que ya no hay razón para seguir teniendo un hogar, que todo ha terminado siendo un fracaso. Esto se debe a que en un inicio las expectativas del matrimonio suelen ser grandes, pues, se cree que se ha encontrado a la persona de los sueños “donde todo será un paraíso.”
Esto en verdad tiene su origen en los sentimientos que las personas suelen tener al principio, que están basado en cualquier cosa menos en la realidad.
El punto es que al usted casarse se casó con una persona no con un ángel o diosa. Por consiguiente, esta persona tiene defectos, errores, debilidades igual que usted y todos nosotros. Esto se agrava cuando las ilusiones de un esposo(a) estaban en conseguir la persona correcta y no en ser la persona correcta.
El amor puede apagarse, esto es una realidad. Son las circunstancias que se estén viviendo las que pueden causar esta tragedia. Podría ser una mentira, un grito, unas palabras ofensivas, etc. El amor es una llama que debe alimentarse cada vez más. De lo contrario inevitablemente se apaga. Entonces surge la pregunta ¿Puede volver amor donde sólo quedaron cenizas? ¿Puedo volver a sentir lo mismo por mi cónyuge? ¿Se avala un divorcio o separación por no sentir amor?
Vamos respondiendo una por una. En primer lugar, el verdadero amor más que un sentimiento es una determinación del corazón. No se trata de sentir sino de vivir en amor. No es cuestión de enamoramiento sino de amor al estilo Jesús. Probablemente, usted ya no sienta nada por su cónyuge, pero, quiero decirle que sí es posible volver a sentir amor por él o ella.
Usted tiene que tomar la decisión de amar a su cónyuge aunque no haya dado señales de querer amarle a usted. Que sus tratos hacía él o ella sean como si usted tuviera un gran amor por él, hágalo que tenga importancia en su corazón, determínese por tratarlo dignamente, con amor. Usted verá como de la nada se irá encendiendo una llama de amor en usted. Pues, cuando en un cónyuge hay determinación por amar Dios se encarga de alimentar ese amor aún más.
Esta sencilla aplicación ha hecho que miles de hogares sean salvados. Sólo tiene que entender la manera del amor de Dios. Él determinó amarnos no porque nosotros le amaramos a él. Pero, el amor que él nos dio hizo que naciera en nosotros un amor profundo por él, aunque en un principio sólo había odio hacía él, al experimentar su amor nosotros terminamos amándole con todas nuestras fuerzas.
El mismo milagro sucede en el matrimonio donde se está determinado a amar. Tarde o temprano el odio se doblegará y el amor ya no sólo será una determinación sino una llama profunda en su hogar. Sino me cree es porque no lo ha intentado.
Otro aspecto importante para esto es la oración. Ore por su cónyuge, pídale a Dios que encienda esa llama de nuevo, pídale que le dé determinación por amar, que le ayude a ser como él. Usted verá como la oración le abrirá nuevos horizontes donde no los hay y entonces su matrimonio será estable.
Entonces, no sólo se puede volver a sentir lo mismo por el cónyuge sino aún hacer que el amor crezca en su matrimonio.
¿Se avala un divorcio o separación por no sentir amor?
El diario vivir muestra que en todos los matrimonios hay altibajos. No todo está bien todo el tiempo. Hay momentos buenos y momentos malos. En verdad todo matrimonio bueno pasa por momentos difíciles. Los matrimonios más duraderos no son los que menos problemas han tenido sino los que han aprendido a superarlos.
Este tipo de problemas venían en el paquete de regalo de su matrimonio. Por lo tanto, no hay que actuar con cobardía y buscar la salida más rápida y menos dolorosa. Dios no avala divorcio por algo así. La separación sólo sería algo cobarde. Lo mejor que usted puede hacer es luchar por el amor.
La médula por la que he notado que varias parejas no lograr volver a amarse es por la falta de determinación para lograrlo. Están convencidos que ya no pueden hacer nada y se vuelven pesimistas. No obstante, eso no es real. Eso es así porque ya han condicionado sus corazones para creer tal cosa. Pero, el amor sólo se pierde si se quiere así, sólo se aviva si se quiere así.
Más que pensar que el matrimonio es un medio para recibir amor debería pensarse en que el matrimonio es un medio para amar y entregarse. No está usted en el matrimonio porque se aman sino para amar, no está usted en el matrimonio porque lo aman sino para amar, no está usted en el matrimonio para tener quien lo ame siempre sino para usted amar. No se trata de esperar todo de la otra persona sin poner nada, se trata de definirse por el amor, ese el punto.
Sí se puede seguir amando, si se puede recuperar el amor, sí se puede salvar un matrimonio aunque todo esté en contra. Acaso no habéis escuchado aquel verso bíblico que llena de suspiros a los novios, pero, que tiene que hacerse una realidad en el matrimonio:
…Como llama divina
es el fuego ardiente del amor.
Ni las muchas aguas pueden apagarlo,
ni los ríos pueden extinguirlo.
Si alguien ofreciera todas sus riquezas
a cambio del amor,
sólo conseguiría el desprecio.
Cantares 8:5-7