Violencia contra la mujer

Henry Preza

 

 

Toda agresión física, emocional y sexual que sufra una mujer se puede enmarcar dentro de la violencia, no importa sea en sus hogares o lugares de trabajo 

Usted podría ser una mujer víctima de la violencia en el hogar, no sólo por golpes que reciba, que es lo que nosotros distinguimos más fácilmente como violencia, sino, de forma emocional cuando recibe gritos, ofensas o críticas destructivas. Causa más daño una palabra como “Eres una inútil,”o “No sirves para nada” que un golpe. Normalmente, este tipo de acción no va sola sino que va acompañada por algún tipo de violencia y normalmente puede desencadenar una agresión física.Realmente lo que más destrucción causa a una mujer es el daño emocional, pues, puede afectar su carácter, causar depresión, hacerla temerosa y desvalorizarla.Dios está en contra de la violencia hacia la mujer. Dice el Apóstol Pablo: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”(1 Pedro 3:7)Los agresores hacen sentir a sus víctimas que ellas son las culpables. Que no sirven para nada y se merecen cosas peores. Los abusadores amenazan a sus víctimas para que no le cuenten a nadie infundiéndole temor. No te equivoques, no es porque sea verdad lo que dicen ellos sino porque tiene miedo que la gente lo sepa.No dejan a sus esposas (en caso que sea en el hogar) salir a  ningún lugar y le sacan los defectos públicamente para que ella no tenga palabras que decir.Cuando el agresor ve que su víctima está llorando comienza a justificarse y busca normalmente hacerse pasar él por la víctima., o por lo menos así trata de demostrarlo.El agresor es alguien que sabe guardar muy bien la apariencia a los demás de tal manera que nadie le crea a su mujer si ella llegara a hablar.Un agresor es alguien que no escucha a su esposa, es hermético cuando se habla con él y jamás tiene tiempo para dárselo a su esposa. Es un monstruo moral. Un lobo vestido de oveja. Un delincuente silencioso que daña a su familia. Se les ha olvidado el mandamiento que dice: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó asimismo por ella” (Efesios 5:25). Note que Jesús no vino a golpear a su Iglesia, no vino a dañarla, vino a entregarse por ella. Así que, Dios al dejar estas palabras como mandato da un repudio a las acciones de los agresores.A las mujeres agredidas quiero decirles por lo menos dos cosas:1.    Usted tiene valor para Dios: Jesús mismo, nuestro Dios se entrego por amor a usted. No vemos a un Dios que creo a las mujeres para marginarlas. Él pensó en ellas para dignificarlas, para que tuvieran valor. A nadie debes creerle que no tienes valor. Lo tienes y te aseguro a muchas buenas cualidades en ti. No hay porque creerse miserable, sólo porque un simple no ve todo  lo bueno que hay en ti.2.    Usted no es culpable de esa violencia: Es mentira que usted se merece la agresión por ser inútil. Esa es una mentira tan vieja como muchas sin sentido que vagan por el mundo. El lugar de eso le expongo algunas acciones que puede tomar, no en orden de acción sino como elementos aislados para que cada quién los aplique en su caso particular:a)      Muéstrele su valor: Me gusta el término que utiliza el Pastor Mario Vega en cuando a esto. Él dice: “Resistencia digna.” Hay que oponerse  a la agresión, pero, sin gritos, golpes y ofensas. Recuerde que violencia genera más violencia. Por lo tanto, no sea usted una promotora más de violencia. Busque el momento apropiado, muestre lo incorrecto de las acciones utilizando consecuencias, pero, hágalo con el amor que el no le demuestra.b)      Orar por el agresor: La oración es lo mayor que usted puede hacer por una persona. Ana era estéril, oró a Dios y dejó de  serlo. La oración cambia todo, pues, no hablas con una fuerza humana, sino con Dios el creador de todo lo visible e invisible. Ore por él todos los días, aparte un tiempo diario para orar por él. En nuestra denominación se aconseja orar una hora diaria por los agresores y hacer por lo menos un ayuno a la semana. Los resultados se hacen evidentes pronto, pues, Dios es fiel y el trata a su manera cuando depositamos nuestra confianza en él y lleva nuestras cargas.

c)       Busque apoyo en consejería pastoral: Aunque esta en tercer lugar debería ser una de las primeras acciones que tomes tú. La consejería pastoral personalizada es fundamental para tomar acciones ordenadas y ver las cosas en su amplitud real. Un pastor capacitado podrá ver en ti lo que tú tal vez no puedes ver. Para alguien que sufre de violencia le es difícil tomar decisiones acertadas por temor o falta de orientación. La consejería pastoral es fundamental. (BUSCAR CONSEJEROS CAPACITADOS PARA RECIBIR AYUDA ADECUADA, A VECES SE SUFRE DE MALA ORIENTACIÓN AL ACERCARSE A GENTE INCOMPETENTE).

d)     Recurra a las autoridades competentes: Definitivamente, hay hombres que no cambian su actitud ni desean hacerlo. Aun dándoles mil oportunidades lo que se hará es agudizar la situación. Será imposible que hagas algo sino llegas a un acuerdo con él. Dependiendo lo que diga tu consejero puedes también poner fin a la agresión de manera legal, hay organizaciones en cada país donde la mujer es protegida y severas sanciones legales en contra de los agresores. LO QUE COMUNMENTE SE HACE NO ES MANDAR A LA CÁRCEL AL AGRESOR A LAS PRIMERAS DE CAMBIO. Por lo menos en El Salvador se le llama la atención al agresor de manera legal por primera vez estableciendo distancias y tiempo de castigo. Si la cosa se agrava se aleja al agresor totalmente y con el tiempo podría ir a la cárcel si insiste en agredir o buscar para dañar a su víctima. Claro, al llevar este proceso se garantiza la protección de la mujer y ayuda para su sostenimiento. No debes tener miedo de hacerlo, es el mejor regalo que le puedes hacer a él ante esa actitud que demuestra.

e)      Elabore un plan: Lógicamente, el que tú hayas despertado a defenderte asustará al agresor como no te imaginas aunque no lo demuestre. Tú debes tener un plan elaborado y prevenir consecuencias. Que no te halle desprevenida. Que noté que no tienes miedo a perderlo. Enséñale que no debe actuar así y has lo necesario para lograrlo. Si necesitarás irte de la casa hazlo, si necesitarás ayuda busca organizaciones, amigos, familiares o personas que te puedan ayudar. Ponlo en crisis. Que esté en un límite donde tenga que tomar la decisión de cambiar o no. Que se dé cuenta que tiene que hacer algo para cambiar, que saboree las consecuencias de sus faltas. Pero, debes estar preparada.

 

A manera de conclusión también quiero decir que toda persona víctima de la violencia normalmente permite que esta avance en silencio, esta baja de autoestima y llena de temores. La mujer debe presentar total resistencia a la violencia de manera digna, incluso si esto implica iniciar un proceso de forma legal.

 

El hombre puede ser cabeza, pero, eso no le da derecho para violentar tus derechos, agredirte y ofenderte. Es lo contrario, le da la responsabilidad de amarte, respetarte, cuidarte y honrarte.

 

Material Anexo:

 

FORMAS COMUNES DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

 

 

Un artículo presentado por una organización de República Dominicana lo dice de una manera muy acertada, presento un pequeño fragmento de su documento:

 

 

“En las familias. La forma más común de violencia contra la mujer es la violencia en el hogar o en la familia. Las investigaciones demuestran sistemáticamente que una mujer tiene mayor probabilidad de ser lastimada, violada o asesinada por su compañero actual o anterior que por otra persona.

Los hombres pueden patear, morder, abofetear, dar un puñetazo o tratar de estrangular a sus esposas o compañeras; les pueden infligir quemaduras o tirar ácido en la cara; pegar o violar, con partes corporales y objetos agudos; y usar armas letales para apuñalarlas o dispararles.

Maltrato físico.Algunas mujeres pueden creer que merecen las golpizas por alguna acción equivocada de su parte. Otras mujeres se abstienen de hablar sobre el maltrato porque temen que su compañero las lastime aun más en represalia por revelar "secretos familiares", o posiblemente por avergonzarse de su situación. Además, en muchos países no existen sanciones legales o sociales en los casos de violencia perpetrada por un compañero íntimo.

Violación en una relación íntima. En muchas sociedades, la mujer no define el coito forzado como una violación si está casada o vive con el agresor. En algunos países esto es condenado como delito penal. Las encuestas de varios países indican que 10 a 15% de las mujeres informan que sus parejas las obligan a tener relaciones sexuales. Entre las mujeres que son agredidas físicamente en su relación, las cifras son más altas.

Violencia sicológica o mental.Esta incluye maltrato verbal en forma repetida, acoso reclusión y privación de los recursos físicos, financieros y personales. Para algunas mujeres, los insultos incesantes y la tiranía que constituyen el maltrato emocional quizá sean más dolorosos que los ataques físicos, porque socavan eficazmente la seguridad y la confianza de la mujer en sí misma. Un solo episodio de violencia física puede intensificar enormemente el significado y el impacto del maltrato emocional. Se ha informado que las mujeres opinan que el peor aspecto de los malos tratos no es la violencia misma sino la "tortura mental" y "vivir con miedo y aterrorizada".

Mujeres bajo custodia.Con frecuencia, las mujeres que ingresan a las prisiones ya han sido víctimas de violencia. La violencia contra la mujer recluida en instituciones y prisiones puede ser generalizada. La naturaleza del maltrato puede abarcar desde el acoso físico o verbal hasta la tortura sexual y física. Diversos informes sobre las mujeres reclusas han revelado que los guardias las desnudan, colocan grillos en sus tobillos e inspeccionan sus cavidades corporales. Las mujeres de muchos países informan haber sido violadas mientras se encontraban en centros de detención.”