LA HORMIGA ORGULLOSA.

                                                  

 

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Una hormiga nunca camina sola. Siempre lo hacen en grupos bien organizados y bien distribuidos. Cierta tarde una hormiga se acercó donde yo estaba para contarme la historia de una compañera que tuvo uno de los inviernos pasados.

 

Mientras yo tomaba café compartía con ella un granito de azúcar y nos dispusimos a hablar. Ella se sentó en una semilla que había sido dejada por una de mis gallinas y así comenzó todo. Su nombre era Mirme.

 

Su hermana Rofa y su hermano Lasius trabajaban en el hormiguero junto a él la tarde en que su mejor amigo Dorili les planteo su decisión de dejar el hormiguero.

 

-No puede ser posible que siempre tengamos que trabajar juntos y dormir tan hacinados en el hormiguero, y para colmo, siempre obedeciendo las ordenes de esa reina pelutante. Personas tan inteligentes como yo podemos colonizar más lugares y salir adelante-dijo Dorili-

 

-No- Replicó Mirme- Nunca hemos estado sólos y de seguro no sobreviviríamos. Tú sabes cuán necesaria es la unidad para soportar los inviernos.

 

-Que importa la unidad-dijo Dorili- Que te han dado a ti por eso. Sólo carga y carga todos los días. Porque no ir a los campos o a la famosa fabrica de azúcar y dormir en ese paraíso. Allí no necesitas de nadie ni nada, todo es felicidad.

 

Esa semana era la última del verano y las hormigas estaban a punto de cerrar el hormiguero, pues, ya sabían que el viento y el agua no respetaba nada. La última vez que lo habían dejado abierto todo se había inundado y les costó varios días sacar el agua.

 

Dorili permanecía necio sin creer en las predicciones de las hormigas más viejas. Él decía que todavía faltaba mucho y que las nubes no estaban aún. –No creo que ya sea invierno o que venga, todo está claro, se equivocarán y se echará a perder la comida, y todos moriremos de hambre.-

 

Dorili comenzó a decirles a todos lo mismo y se hizo menospreciable para sus amigos. Aunque ninguno de ellos se atrevía a decírselo porque no aceptaba consejos y gritaba mucho. A algunos les daba miedo que por uno de esos gritos se cayera el hormiguero.

 

Ese mismo día llegó Rofa con una hoja muy grande. Rápido salieron corriendo Lasius y algunos amigos a ayudarle. Entre diez llevaron la carga y Rofa quedó exhausta. Pero, todos estaban muy felices y eran muy colaboradores. La Reina corrió a darle un poco de miel a su fiel Rofa que se esforzaba por el bienestar de todos.

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Lo curioso fue que Dorili se molestó mucho por eso y les dijo a todos mirando a Rofa: “Ven, siempre lo mismo, trabajo y trabajo y nada de libertad.” Todos lo ignoraron.

 

Ese día Mirme se fue detrás de ella y le dijo: Mira, Dorili estás caminando torcido, ya no se te ve por los senderos y todo lo quieres hacer sólo. Respeto tus ideas, pero, no crees que te estás haciendo daño. Ya no quieres comer nada de los demás y no compartes nada. Los más pequeños se sienten confundidos a causa de tu ejemplo. Vamos sabes que siempre te hemos amado y hemos trabajado juntos.

 

Dorili sólo lo miró serio y se fue.

 

El siguiente día cuando todos salieron a trabajar. Pero Dorili ya no estaba. Llegó la tarde y no llegó. Mirme comenzó a preocuparse y le dijo a la Reina: “Dorili se fue”

 

La Reina respondió: No puede ser, el invierno comienza mañana, aquí no hay hormigueros cerca y somos los únicos que podemos ayudarlo. Debemos buscarlo antes que sea tarde.

 

Ese día todos salieron a buscarlo por diferentes lugares. Las nubes aparecían en el horizonte y se sentían algunas brisas de las que tenían que esconderse detrás de las hojas.

 

Dorili había encontrado un gigantesco grano de maíz y había decidido huir y buscar otro lugar donde vivir. Esa noche que se fue comenzó  a hacer frío de invierno y él comenzó a congelarse detrás la hoja. Aún así gracias a su arrogancia decidió no darse por vencido. Con lo que  él no contaba era que la mañana sin nadie sería peor, pues, se sentía vacío, tenía hambre, no había agua cerca y no se veían ningún hormiguero ni insecto cerca. Para colmo lo de la fabrica eran puros cuentos, él se dio cuenta que después de ese lugar sólo había un tipo de desierto con grandes cosas metálicas que pasaban a gran velocidad. De allí ya no pudo pasar y cuando quizo regresar se dio cuenta que estaba perdido.

 

Cuando ya comenzaba el primer día de invierno el pequeño Lasius lo encontró tirado y con la piel seca. Rápidamente llamó a sus amigos y pudieron ayudarle.

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Cuando Dorili se dio cuenta de lo que habían hecho por él se sorprendió que todos arriesgaran su vida por él. Además, él sabía que no se había comportado bien y el día que se perdió supuso que por eso lo dejarían morir de hambre y frío. Cuando se desmayó momentos antes había perdido la esperanza.

 

De esa manera Dorili comprendió como era necesaria la unidad y el porque muchas veces ser autosuficiente puede ser fatal. El orgullo le nubló el entendimiento y le hizo creerse tan grande que no se dio cuenta cuán chico era.

 

Desde ese día Dorili jamás volvió a criticar, amo a sus compañeros, respeto a la Reina y pasó feliz ese invierno.

 

 

Cuando terminé de tomar mi café la hormiga Mirme terminó su relato y yo aprendí una lección sobre el orgullo. Lleve a la hormiga en mi mano hacía su hormiguero para que no se cansara.

 

FIN

 

Sobre este cuento

 

Desde que tenía 6 años no había escrito ningún cuento. Fue en esa época que escribí una narración titulada “LOS PECES Y EL ATAQUE DE LA BASURA.”Pude conservarlo mucho tiempo, pero, lamentablemente se perdió en uno de los traslados de casa que tuvimos con mi familia allá por 1999. Hoy escribí esto pensando en el orgullo de los hijos e desobediencia y de aquellos que dividen las iglesias a causa de la falta del Espíritu de Dios.