LA VOLUNTAD DE
DIOS
EN EL NOVIAZGO
Por Henry Preza.
Gran cantidad de jóvenes cristianos cometen graves errores a la hora de comenzar un noviazgo. Pero, sin duda el peor es no preguntarle a Dios acerca de su voluntad en cuanto a ese asunto. Algunos, ni siquiera se toman la molestia de hacerlo, pues, en su conciencia saben que es incorrecto lo que piensan hacer.
No se trata de edades, gustos personales ni conveniencia. Se trata de la voluntad de Dios. Esta Dios de acuerdo o no. Ese es el punto. No se trata de edades porque pudiera ser que tú eres de veinte y ella de treinta y alguien pudiera decir que no es la voluntad de Dios, que el hombre debe ser mayor. Pero, la verdad es que si Dios esta de acuerdo no hay problema. Aunque no se puede negar que las grandes diferencias de edades pueden causar alguna molestia cuando el otro llegara a parecer más tu tío(a) que tu cónyuge. ¿Estás convencido que Dios te ha respaldado y dicho su voluntad o no? Ese debería ser el centro de nuestra conversación a la hora de entablar un noviazgo.
No podemos hablar tanto de gustos personales, porque pudiera ser que te guste una inconversa que no crea en Dios. En ese caso vamos mal. ¿Cómo podrás vivir con una persona así? Tú orando y ella viendo novelas. ¡Imposible! Dios jamás estará de acuerdo con algo así (2 Corintios 6:14), o que tengas grandes diferencias personales que dañarían tu matrimonio aunque fueran cristianos.
Ni conveniencia porque podrías casarte por el dinero del otro. Por estabilidad para salir adelante con los empleos de los dos. O por conveniencia familiar debido a la presión que ellos ejercen hacía ti o por quedar bien. Sin la voluntad de Dios te arrepentirás en breve.
Bueno, hasta podría ser que estás casado y te hayas aburrido de tu esposa y andes de “noviecito” de una simple que no tiente amor de si misma ni respeto al lazo familiar que tú tienes. En ese caso jamás será la voluntad de Dios ese noviazgo. Claro, de eso ellos ni se acuerdan y si lo hacen buscan justificarse juzgando al otro y sacándole los defectos a sus parejas que son fieles.
Mientras tú estás empecinado en tu novelita de amor dónde queda Dios. Dios debería ser el centro de tu mente, voluntad e intelecto. La voluntad de DIOS ES LA BRECHA INICIAL QUE SE DEBE ABRIR.
Desde ese punto de vista hay varias cosas que debes saber: Si piensas buscar la voluntad de Dios lo primero que debes hacer es no expresarle ningún sentimiento de atracción ni deseo de entablar la relación hasta que estás seguro que es la voluntad de DIOS. Algunos andan de “amigos con derecho” como me lo dijo una joven una vez y me dicen: Estamos orando para que Dios nos diga su voluntad. Comenzaron mal. Lo más probable es que le llamen voluntad de Dios a sus sentimientos. ESTO SIGNIFICA QUE HAY UNO QUE PREGUNTA PRIMERO A DIOS. Después cuando estás seguro y le dices al otro, éste tiene derecho de preguntarle a Dios también y tú esperar ni asfixiarle para que te dé una respuesta. Si te dice que no reciba a lo que tú llamaste voluntad de Dios, tal vez te equivocaste. También podría ser que no es aún el tiempo de Dios. Su voluntad no siempre es ahora, a veces es después.
Segundo, apartarse a orar acompañado de señales es fundamental. No señales ilógicas ni simplistas. Debe ser algo que sea una señal no algo que sabes que sucederá como que “lleve el uniforme de diaconisa o se ponga manto,” como decía un joven en sus señales. Examina Génesis 24 en cuanto a las señales.
Para terminar, algunos elementos que te pueden ayudar a saber si es la voluntad de Dios. A veces no son necesarias señales, basta que leas la Palabra para saber que NO. Veamos algunas:
1. No debes ser un niño inmaduro que no tiene responsabilidad: En la Biblia no se nos relatan matrimonios de personas que no estaban preparadas. Lo contrario había preparación física, emocional y espiritual para enfrentar el matrimonio. Aún los que se casaban muy jóvenes que eran siempre las mujeres(los hombres siempre eran mayores significativamente), estaban preparados. José y María la madre de la humanidad de Jesús se dice que eran rectos delante de Dios. Aunque María era una adolescente se cree que tenía unos 15 años aproximados (dato inseguro no bíblico). Pero, no vemos a una niña con ganas de sexo jugando con muñecas ni aun joven insensato que ni trabaja y es irresponsable hasta para estudiar queriendo casarse.
2. No debes unirte en yugo desigual: la Biblia claramente dice como lo menciona una cita que esta más arriba:
“No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente. Como él ha dicho: "Viviré con ellos y andaré entre ellos; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo." Por tanto, el Señor añade: "Salgan de en medio de ellos y apártense. No toquen nada impuro, y yo los recibiré” (2Corintios 6:14-17 –NVI-)
3. No te bases en sentimientos ni emociones, ponte sereno con tu mente abierta ante Dios: Los sentimientos y las emociones estorba para saber la voluntad de Dios por eso tus oraciones deben eliminar ese ingrediente si quieres que DIOS TE HABLE Y NO CONFUNDIRTE.
4. Tus padres y tu pastor deben avalarte: Si comienzas a escuchar voces que te dicen que están inseguros de que eso funcione ten cuidado. Esas son señales de alerta de gran ayuda. Los mayores rara vez se equivocan en estas cosas. Si ellos no están de acuerdo eso debería ser suficiente para que lo consideres. Esta parte también pudiera llamarse busca consejo porque te ayudará como no te imaginas. Pero, si no estás dispuesto a buscarlos para entenderlos y hasta obedecerlos estarás perdiendo tu tiempo y nuevamente dejándote llevar por emociones.
Estos aspectos deberían ser suficientes para saber la voluntad de Dios, pues, están basados en la Biblia que es la voz de Dios. Sobre todo la voluntad de Dios, pues, nosotros podemos equivocarnos al dar consejo. Claro, debes estar seguro que fue Dios y no tus pensamientos.
Si se respeta a Dios en cuanto a su voluntad Dios te ayudará a ti, te cuidará y no te negará en el día final. Tu voluntad debe estar sujeta a CRISTO. No se diga si es para casarte para toda la vida.

